10 claves para volver a llevar una vida saludable después de las vacaciones

El verano, en muchas ocasiones, se convierte en tiempo de excesos que combinado con una vida algo más sedentaria puede pasar factura al terminar la época estival.

Por eso, septiembre (y enero) se convierten en los meses de las buenas intenciones… Volver a empezar, a la rutina, jornada completa y horarios no es tan fácil como parece, y ahora toca llevar una alimentación equilibrada y volver a poner el cuerpo en forma, o comenzar a ello.

Se estima que en torno al 60 % de la población incrementa su peso una media de 2 a 3 kg durante las vacaciones de verano.

Desde la experiencia de Vikika Team, equipo de profesionales y nutricionistas liderado por Vikika Costa, aseguran que el 70% de los clientes que siguen un estilo de vida saludable a lo largo del año se mantiene en su peso durante el verano y, por otro lado, en torno al 20 % gana alrededor de 1 kg. El porcentaje restante abandona el proceso y regresa más cercano al período navideño.

Los expertos aseguran que es mucho más sencillo mantenerse en un peso estable, incluso estando de vacaciones de verano y siendo más flexibles con la alimentación, una vez implantados unos adecuados hábitos nutricionales, una vida activa y la práctica regular de ejercicio físico durante todo el año.

Sin embargo, para aquellos que no se han sumado a un estilo de vida saludable o han decidido tomarse un respiro en vacaciones, septiembre y su vuelta a la rutina es la oportunidad perfecta para que poder empezar con un estilo de vida adecuado y duradero.

Decálogo para llevar una vida saludable

El equipo de Vikika Team, Raquel Capel, responsable de nutrición, ofrece 10 claves imprescindibles para empezar la vuelta a la rutina como es debido. 

1. Haz la compra adecuada de una vez por todas. Planifica tu menú antes de ir a la compra, de esta manera te llevarás a casa solo lo que necesites y sea adecuado para tu objetivo.

2. Opta siempre por alimentos frescos y de temporada. No caigas en la trampa de los preparados sustitutivos de comidas, van cargados de azúcar, su poder saciante es nulo y no resultan nada económicos. Los atajos no existen.

3. Ve progresivamente de menos a más, no quieras cambiar todo de golpe en dos días. Los procesos de adaptación requieren tiempo. Quiérete y respeta tus tiempos de adaptación, sin dejar de lado la objetividad y la persistencia.

4. Comienza a introducir ejercicio de forma regular, pero progresiva. Por ejemplo, empieza con dos días la primera semana, incrementa a tres días la tercera semana, etc. Debes realizar esta escalada de forma realista con respecto a tus horarios y estilo de vida, para que sea sostenible en el medio-largo plazo.

5. Aprovecha esta oportunidad para familiarizarte con los ejercicios de fuerza, de una vez por todas, y beneficiarte de todo lo bueno que aportan a la salud. Siempre de forma gradual, evitando sobrecargas o lesiones que te llevarán a estresarte y abandonar a la segunda semana.

6. Evita los extremos en la alimentación y las restricciones sin fundamento. Esto te llevará al círculo vicioso de siempre y no lograrás aprender a alimentarte.

7. Destierra esa idea sesgada y limitante de querer perder 8 kg en cuatro semanas.Cambia tu mentalidad y haz de esta oportunidad la definitiva para lograr ese cambio en tu estilo de vida para siempre. Conseguirás resultados diferentes si haces las cosas diferentes esta vez.

8. Mentalidad a medio-largo plazo, lejos de la idea anticuada de dieta. A partir de ahora, jamás volverás a decirte que te pones a dieta, si no que estás aprendido a alimentarte de forma adecuada.​

9. No pasa absolutamente nada si aún vas a “medio gas” y te das más flexibilidad tras la vuelta. Si eres realista y te comprometes con el proceso de aprender a alimentarte y practicar ejercicio de forma regular, jamás volverás a dar marcha atrás.

10. Acudir a un profesional cualificado, si te es posible, te ahorrará tiempo ya que logrará trazar una estrategia nutricional y de entrenamiento adecuada para tus necesidades concretas.